Quiero iniciar un ministerio a los adultos jóvenes

Jul 8, 2026 | Spanish Resources

¿Por dónde empiezo?

¡Mi pastor me ha pedido que dirija el grupo de adultos jóvenes de mi iglesia! Estoy emocionado y aterrorizado al mismo tiempo. ¿Por dónde empiezo?

Nadie está alcanzando a los adultos jóvenes de mi iglesia. Yo quiero esa responsabilidad ¿Qué puedo hacer?

Siento el llamado de alcanzar a mi generación. ¿Qué consejo me darías para empezar?
En los últimos veinte años, y en numerosas ocasiones, he tenido conversaciones como estas. Empezar un ministerio a los adultos jóvenes puede ser abrumador. Las estrategias para el ministerio infantil y juvenil están bien documentadas. Hay cientos de recursos que puedes obtener. Pero no hay muchos para el ministerio a los adultos jóvenes.

Aunque sea difícil, ¡tú puedes hacerlo! ¡Tu iglesia puede hacerlo! Si Dios ha puesto este anhelo en tu corazón, Él tiene un plan. Si bien es importante establecer los valores y principios que explican por qué queremos un ministerio a los adultos jóvenes, y si estás leyendo esto, supongo que ya tienes esto cubierto. Sin embargo, quiero ayudarte con algunos pasos prácticos para poner en marcha este ministerio.

PASO 1: Haz cinco listas

Sí, toma papel y bolígrafo y haz unas cuantas listas (bueno, toma tu iPad, ya nadie usa bolígrafos y papel).

Lista 1: ¿Quiénes son nuestros adultos jóvenes en este momento?

Anota los nombres de todos los adultos jóvenes que ya forman parte de tu iglesia. Pide ayuda a tu pastor y a otras personas. Si tu iglesia cuenta con un sistema de base de datos, utilízalo. No te preocupes si participan en otro ministerio o si solo asisten de forma esporádica. Simplemente haz la lista.

Lista 2: ¿Qué está haciendo ya nuestra iglesia con los adultos jóvenes?

¡No escribas «nada»! Quizás te sorprenda saber que ya hay adultos jóvenes que participan en ciertas actividades. Vuelve a revisar la primera lista e identifica dónde están conectados. Enumera tanto las conexiones formales como las informales. Quizás descubras que tu iglesia no tiene un ministerio específico a los adultos jóvenes, pero sí cuenta con adultos jóvenes en otros ministerios. ¿Hay adultos jóvenes que sirven como líderes de grupos pequeños o maestros de escuela dominical? ¿Forman parte del equipo de alabanza? ¿Asisten a alguna clase o grupo pequeño? ¿Cenan juntos después del culto? Quizás tengas un grupo integral de adultos jóvenes listo para ser movilizado.

Lista 3: ¿Qué quiere desarrollar el liderazgo de tu iglesia?

Esto es fundamental para lo que hagas a continuación. Asegúrate de conocer las expectativas de tus líderes. ¿Cuál es tu tarea? ¿Quieres que la iglesia crezca evangelizando a los adultos jóvenes de la comunidad? ¿Te estás centrando en retener a los adultos jóvenes que ya tienes? ¿Se supone que debes iniciar una clase de escuela dominical, un grupo pequeño o una reunión específica para adultos jóvenes? Si la respuesta a todas esas preguntas es sí, entonces delimita lo que quieres lograr. Cuando sepas cuál es tu tarea, sabrás qué dirección tomar para cumplirla. Así podrás medir el éxito. Asegúrate de que tanto tú como los líderes de tu iglesia estén en sintonía. No hay nada más frustrante que alcanzar tu objetivo, y descubrir que el liderazgo tenía otras metas.

Lista 4: ¿Quién forma parte de tu equipo?

Necesitarás varias personas para iniciar un ministerio a los adultos jóvenes. Asegúrate de que en el equipo haya adultos jóvenes de la Lista 1. A los adultos jóvenes hay que ministrarles, no solo darles un ministerio. Procura reunir a tantos adultos jóvenes como puedas. En lo posible, me gusta empezar con el número cinco (¡fíjate en las cinco listas!). Cinco personas es un buen número para gestionar y dirigir un equipo. ¿Y si solo tenemos cinco adultos jóvenes para empezar? No hay problema, utiliza a esos cinco como líderes para iniciar tu grupo. Deja que participen en el desarrollo y la implementación del ministerio.

Lista 5: ¿Qué va a pasar durante los próximos seis meses?

Una vez que tu equipo esté formado, conozcas tus metas y cuentes con el respaldo de tus líderes, elabora un plan de acción para los próximos seis meses. El presidente de los Estados Unidos planifica sus primeros cien días en el cargo. La mayoría de los equipos de fútbol americano de la NFL preparan las movidas posibles de las jugadas del primer cuarto. Tú deberías hacer lo mismo. Planifica lo que harás durante los próximos seis meses e incluye todos los pasos para ejecutar el plan. Algunas semanas tendrás más que hacer, pero haz algo cada semana. Empieza poco a poco y aumenta la actividad paulatinamente. Sé realista y mantén el compromiso a largo plazo. Varios grupos realizan un sinfín de actividades al principio, se agotan y luego pasan meses antes de que hagan algo más. El crecimiento continuo es mejor que una ráfaga de actividad.

PASO 2: Cambia tus hábitos alimenticios (pasa tiempo con los adultos jóvenes)

Esto no es un consejo dietético, sino un consejo pastoral. Nunca comas solo. Siempre que puedas, invita a un adulto joven a tu casa a comer o cenar, o sal a comer con otros adultos jóvenes. Invítalos a un café. Cuando vayas de compras, lleva a alguien contigo. Hacer cosas juntos es la forma de construir relaciones. Será tentador (y, sinceramente, más rápido) hacer las cosas por tu cuenta. Pero ¡no lo hagas! Invita a alguien que te acompañe. No recuerdo la última vez que pasó más de una semana sin que comiera con los adultos jóvenes.

PASO 3: Colabora con los lideres de tu iglesia

Es fundamental que los líderes de tu iglesia sepan lo que estás haciendo. No esperes que asistan a todas las actividades, pero deben estar al tanto de todas ellas con antelación. Si eres voluntario, asegúrate de conocer las normas de tu iglesia sobre el uso de las instalaciones, el calendario de la iglesia, etc. Nunca compitas con otros eventos de la iglesia. No programes un retiro que aleje a la gente del culto del fin de semana. No organices una gran fiesta el mismo día que hay reuniones en la iglesia. Colabora con otras áreas de la iglesia para complementarlas, no para competir con ellas. Es importante interactuar con el ministerio a los jóvenes tanto como sea posible. Estos estudiantes formarán la base del futuro ministerio a los adultos jóvenes. Coordina tu trabajo con el ministerio a los jóvenes para preparar su transición.

PASO 4: Aprovecha las oportunidades disponibles

Cuando empieces, aprovecha todas las oportunidades. Aprovecha las actividades existentes de la iglesia para convertirlas en pequeños eventos para adultos jóvenes. En nuestros programas navideños anuales, los adultos jóvenes acuden juntos, colaboran en la misma área de ministerio y lo convierten en un evento. Esta es una forma creativa de dar un nuevo enfoque a lo que la iglesia ya está haciendo. Piensa: ¿Qué está haciendo nuestra iglesia? ¿Dónde podemos aprovechar e incluir a los adultos jóvenes? ¿Qué hace nuestra comunidad? ¿Qué eventos habrá en nuestra ciudad, en nuestra estructura denominacional? ¿Habrá conciertos a los que podamos ir juntos? Mantén una actitud abierta y dispuesta a la creatividad y flexibilidad.

PASO 5: ¡Diviértete y aprende sobre Jesús!

A lo largo de los años, he visto a grupos que se inclinan hacia uno de estos extremos: la diversión o el desarrollo espiritual. No me malinterpretes, ambos son importantes. Sin embargo, asegúrate de mantener un equilibrio saludable en tu agenda. Por lo general, el grupo acaba adoptando el enfoque que tienen los líderes. Si te encanta el estudio de la Biblia, las preguntas profundas y la teología, te inclinarás hacia eso y descuidarás las actividades sociales. Si eres más bien una persona del estilo «vamos a divertirnos», te inclinarás hacia ese lado. Se necesitan ambas cosas. No descuides una por solo atender la otra.

Puedes poner en marcha un ministerio a los adultos jóvenes. Empieza con los adultos jóvenes que ya tienes, ponte de acuerdo con los líderes de tu iglesia, aprovecha las comidas y las actividades, ¡y diviértanse mucho juntos aprendiendo de Jesús!

DOWNLOAD PDF