By Randy Jumper
El ministerio a los adultos jóvenes es una parte fundamental de la iglesia. Sirve de puente entre la juventud y la edad adulta, además prepara a la próxima generación para que desarrolle una fe perdurable y un liderazgo para toda la vida. Como pastor a los adultos jóvenes, una de tus tareas más importantes es identificar a líderes sólidos y capaces que puedan formar, orientar y guiar eficazmente a sus compañeros. Entonces, ¿qué tipo de persona debes buscar para que te ayude a dirigir tu ministerio a los adultos jóvenes? Busca a alguien:
1. Espiritualmente maduro
Un buen líder de adultos jóvenes no solo se muestra entusiasta con el ministerio, sino que además tiene una base espiritual sólida. Es importante que mantenga una relación profunda y personal con Cristo, una vida de oración constante y un conocimiento firme de la verdad bíblica. Debe comprometerse a asistir a la iglesia y a participar activamente en las actividades antes de que le pidas ser parte del ministerio. Su fe debe ser evidente en la vida cotidiana, que inspire a crecer espiritualmente a quienes dirige. No transijas cuando se trata de la madurez espiritual en tu equipo de liderazgo.
2. Simpático
Los adultos jóvenes anhelan relaciones auténticas, por lo que los líderes deben ser accesibles y cercanos; que muestren un interés genuino por los demás. Los líderes deben estar dispuestos a conectarse con un grupo diverso de adultos jóvenes, haciéndoles sentir bienvenidos, valorados y animados en su fe. Un líder que no es del agrado de las personas, no tendrá seguidores.
3. Servicial
Como Jesús dio ejemplo de liderazgo de servicio, los líderes de adultos jóvenes deberían hacer lo mismo. Deben estar dispuestos a servir en cualquier función, ya sea dirigiendo un estudio bíblico, colocando sillas o siendo mentores de alguien más. A este líder no le interesa ser el centro de atención ni «el que manda».
4. Que haga discípulos
La función principal de un líder de adultos jóvenes es formar a otros en la fe. Aunque las relaciones y la diversión son importantes, los líderes del ministerio, ante todo, quieren que las personas crezcan espiritualmente. Ayudan a los adultos jóvenes a desarrollar sus dones y, con el tiempo, a convertirse ellos mismos en líderes. Una parte fundamental de la función de los líderes es discipular a otros de forma deliberada y crear un entorno en que prospere el crecimiento espiritual.
5. Confiable
El ministerio exige compromiso y confiabilidad. Un buen líder de adultos jóvenes no solo aparece cuando le conviene, sino que cumple sus compromisos y toma en serio sus responsabilidades. Es importante que los líderes sean un ejemplo de constancia. Una persona que lleva las cosas a buen término es aquella que permanece hasta el final y se asegura de que todo quede completado.
6. Dócil, dispuesto a aprender
La disposición para aprender es importante en un miembro del equipo. Ningún líder tiene todas las respuestas, y los aptos para el trabajo están dispuestos a seguir aprendiendo. Se abren a los comentarios, las correcciones y la orientación del liderazgo pastoral, al tiempo que crecen continuamente en su fe y en sus habilidades de liderazgo.
Elegir al líder adecuado para los adultos jóvenes no se reduce solo al talento o la personalidad: se trata del carácter, el compromiso y un profundo amor por Dios y su pueblo. Al identificar a personas espiritualmente maduras, simpáticas y serviciales, puedes construir un equipo de liderazgo que transforme vidas y fortalezca la iglesia para las generaciones venideras.
Tu ministerio a los adultos jóvenes será tan fuerte como lo sean sus líderes, ¡así que invierte en líderes idóneos!
