Preguntas para mejorar la cultura de la evangelización en tu ministerio a los adultos jóvenes
por Grayson Wade
Si quieres que tus adultos jóvenes adopten una cultura de evangelización, aquí tienes cuatro preguntas que debes hacerte:
1. ¿Sabe mi grupo por qué es importante compartir la fe?
Muchas personas en nuestras iglesias no entienden el porqué de la evangelización. Muchos creen en la existencia del cielo y el infierno. Muchos creen que Dios juzgará nuestra vida. Muchos creen que Jesús es el único camino al cielo. Pero, por alguna razón, hay una brecha entre creer estas cosas y hablar a la gente acerca de Jesús. Esto sugiere que, aunque entendemos que deberíamos compartir nuestra fe, en realidad no lo hacemos. Antes de enseñar a las personas cómo compartir su fe, debemos enseñarles por qué es importante compartirla.
Segunda de Corintios 5:19–20 (NTV) dice: «Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación. Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: “¡Vuelvan a Dios!”». ¿Lo captaron? Dios está haciendo su llamado a través de nosotros. De cada uno de nosotros. Pablo no dijo: «Dios hace su llamado por medio de personas extrovertidas, de quienes tienen el don de la evangelización o de pastor. Él dijo que Dios usará a todo creyente para alcanzar a los perdidos.
Los interminables conceptos erróneos que rodean a la evangelización a menudo impiden que los creyentes compartan su fe. Piensan que no tienen la personalidad adecuada, o que el Espíritu Santo tiene que darles el momento perfecto para hablar, o que las personas llegarán a la fe simplemente al ver cómo viven los creyentes. Como líderes, debemos desafiar estos conceptos erróneos que se convierten en excusas. Es nuestra responsabilidad asegurarnos de que nuestro grupo tenga una visión sólida, sana y bíblica de la evangelización. No podemos dar nada por sentado en nuestra enseñanza.
2. ¿Sabe mi grupo cómo compartir su fe?
Sin capacitación, compartir la fe puede resultar increíblemente frustrante. Nuestras iglesias están llenas de personas que saben en qué creen, pero simplemente no saben cómo comunicarlo. Una buena capacitación en evangelismo les da a las personas la confianza necesaria para compartir su fe, al enseñarles cómo comunicar claramente el evangelio.
Recursos como Vivo en 5 son una excelente manera de ayudar a tu grupo a dar los primeros pasos. Una vez que elijas un recurso, asegúrate de que la capacitación sea interactiva. Practicar conversaciones ayudará a asimilar el marco conceptual y a desarrollar confianza.
No podemos esperar que las personas compartan su fe con valentía después de escuchar un sermón sobre evangelización. Debemos enseñarles de manera intencional cómo compartir su fe. Es sorprendente cuántas oportunidades de evangelización tendrán las personas de tu grupo una vez que sepan cómo compartir su historia y comunicar claramente el evangelio.
3. ¿Contamos historias de personas que comparten su fe?
Las historias ayudan a las personas a actuar. Cuando compartimos historias de personas de nuestro grupo que comparten su fe, mostramos lo que es posible lograr. Al compartir esas historias, nuestra meta debe ser que cada persona de nuestro grupo piense: ¡Yo también podría hacer eso!
No puedes cambiar la cultura de tu grupo con una sola historia. Si quieres que la evangelización sea un pilar de tu ministerio, debes contar regularmente historias de personas que comparten su fe. ¿Cómo se vería si, de alguna manera, la evangelización fuera un tema regular en tus sermones, grupos pequeños y llamadas al altar? Si la evangelización es importante para ti, encontrarás la manera de hacerla parte de tu enseñanza.
Aunque es genial compartir los triunfos, es importante crear una imagen certera de la evangelización. Compartir tu fe no siempre es fácil. Si solo compartimos las historias buenas, pintaremos un panorama poco realista. Cuenta historias que hagan que las personas se sientan mejor respecto a sus dificultades al compartir su fe. Cuenta historias de fracasos o historias que aún están en curso.
Si no tienes una historia de alguien de tu grupo, ¡comparte tus propias historias!
4. ¿Tenemos eventos a los que fácilmente podamos invitar a personas de afuera?
Muchos adultos jóvenes asistirán a un evento antes de asistir a un servicio religioso. Teniendo esto en cuenta, ¿tu ministerio cuenta con eventos a los que las personas de afuera se sentirían cómodas asistiendo? Deberías poder pararte ante tu grupo y decir: «Si nunca han invitado a alguien a la iglesia, esta es una gran oportunidad para hacerlo». O bien: «Si tienes un amigo que se siente incómodo asistiendo a un servicio religioso, esta es una gran oportunidad para que nos conozca».
Estos eventos no pueden ser una única experiencia. Debe haber un plan de seguimiento para integrar a las personas nuevas en tu grupo. ¿Qué estás haciendo para enseñarle a tu grupo a dar seguimiento al amigo que asistió a un evento? Los eventos sin seguimiento son estrategias de evangelización poco adecuadas.
Hay adultos jóvenes en tu zona que están luchando por encontrar una comunidad. Se sienten aislados y solos. Tu ministerio podría ser la respuesta a su problema. Los eventos pueden ser un excelente punto de partida para la evangelización y pueden crear una vía de acceso fácil para quienes no están seguros de asistir a un servicio.
Construir una cultura de evangelización es una tarea que demanda tiempo. La meta es que después de cada paso más miembros de tu grupo se comprometan a participar. Es posible que algunos compartan su fe después de un sermón o una serie sobre evangelización. Otros darán el primer paso después de recibir capacitación. Otros se sentirán motivados y animados después de escuchar historias de evangelización. Y algunos más invitarán a un amigo a un evento que sea acogedor para quienes no pertenecen al grupo.
Es fácil caer en dos extremos durante este proceso: el idealismo o el pesimismo. El idealismo dice: «Si puedo predicar un sermón impactante o compartir la historia bíblica adecuada, mi grupo finalmente comenzará a compartir su fe». El pesimismo dice: «Mi grupo está lleno de personas que crecieron en la iglesia. Han escuchado todos los sermones y asistido a todos los estudios bíblicos. Si no están compartiendo su fe ahora, ¿qué podría decir o hacer yo para cambiarlos?». La respuesta está en algún punto intermedio. Es poco probable que todas las personas de tu grupo compartan activamente su fe. También es poco probable que nadie comparta jamás su fe si sigues los pasos mencionados en este artículo.
El cambio cultural no es fácil. Da un paso a la vez y deja que Dios haga el resto.
